Es la conversación de septiembre en muchas casas: el curso acaba de empezar, todavía no hay notas y matricular en una academia parece precipitado. La postura razonable parece ser esperar a diciembre y decidir con datos. El problema es que esa espera tiene un coste que casi nunca se calcula.

Qué pasa exactamente entre septiembre y diciembre

La primera evaluación dura unas trece semanas. En matemáticas de 2º de ESO eso son dos o tres temas completos, cada uno apoyado en el anterior. En Física y Química de 3º, es toda la parte de formulación, que es justo la base de lo que viene después.

Cuando un alumno llega en diciembre con la primera evaluación suspensa, no hay que enseñarle el tema que está dando: hay que reconstruir tres meses hacia atrás mientras el instituto sigue avanzando. Es el doble de trabajo en la mitad de tiempo.

La cuenta que casi nadie hace

Empezar en septiembre son nueve meses de clase. Empezar en diciembre son seis, y los tres primeros se van en recuperar lo perdido. En la práctica no son seis meses de avance: son tres.

Cuándo tiene sentido esperar

No siempre hay que empezar en septiembre. Hay casos claros en los que esperar es razonable:

  • El alumno cambió de etapa (entró en 1º de ESO o en 1º de Bachillerato) y todavía no sabemos cómo responde al nuevo nivel de exigencia.
  • El curso pasado fue bien y no hay asignaturas pendientes ni señales de alarma.
  • El problema del año pasado era un profesor concreto o una situación puntual que ya no está.
  • La tarde ya está llena y meter una actividad más significaría quitar horas de sueño.

Cuándo esperar sale caro

Y hay señales que no conviene dejar correr hasta diciembre:

  • Arrastra la asignatura del curso anterior. Si suspendió matemáticas en 1º de ESO, la de 2º empieza con una deuda que solo crece.
  • Estudia y suspende. Es la señal más clara de problema de método, y el método no se arregla solo. Lo desarrollamos en estudio y suspendo matemáticas.
  • Ha cambiado de actitud. Dejar de hablar de una asignatura suele ser evitación, no desinterés.
  • Está en 4º de ESO o 2º de Bachillerato. Aquí el margen de reacción es mínimo: la nota cuenta para el acceso, y en 2º de Bachillerato la primera evaluación ya condiciona la media que llega a la EBAU.

El argumento del dinero, al revés

El razonamiento habitual es que esperar ahorra tres meses de cuota. Es cierto en el corto plazo. Pero si en diciembre hace falta recuperar tres meses de temario, casi siempre implica más horas semanales, a veces clases individuales en lugar de grupo, y a menudo un refuerzo extra en junio.

Empezar en septiembre en grupo reducido suele costar menos, a lo largo del curso completo, que empezar en diciembre con prisa. Puedes hacer la cuenta con nuestras tarifas publicadas.

La opción intermedia que sí funciona

Si no lo tienes claro, hay un camino que no obliga a decidir a ciegas: una sesión de evaluación inicial. Se mira dónde está el alumno de verdad, se detecta si hay lagunas de cursos anteriores y se decide con esa información, no con la intuición de septiembre.

Es lo que hacemos con todo alumno nuevo antes de asignarle grupo, y es lo que evita el error contrario: matricular a alguien que en realidad solo necesitaba organizarse mejor.

¿Miramos por dónde va tu hijo antes de decidir?

Hacemos una evaluación inicial sin coste y te decimos con honestidad si hace falta apoyo, cuánto y en qué formato.

Y si al final decides empezar

Aquí tienes el detalle por nivel: Primaria, ESO y Bachillerato. Y si buscas algo más general, la página de apoyo escolar en Logroño explica cómo organizamos los grupos.

Preguntas frecuentes

¿Se puede empezar a mitad de curso?

Sí, y de hecho es cuando llega mucha gente. Lo único que cambia es el punto de partida: hay que dedicar las primeras semanas a cubrir lo que ya se ha dado.

¿Cuántos días por semana hacen falta?

Para sostener un curso, dos tardes semanales suele ser suficiente. Para recuperar una asignatura suspensa del año anterior mientras avanza el curso actual, normalmente hacen falta tres.

¿Y si mi hijo no quiere ir?

Es habitual la primera semana y suele desaparecer cuando el grupo es pequeño y ve que no es «más colegio». Si la resistencia persiste al mes, conviene hablarlo: a veces detrás hay algo distinto de la pereza.

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Soy Javier Hernández Bretón, gerente de Academia En Teoría. Soy ingeniero por la Universidad de La Rioja y desde septiembre de 2020 dirijo nuestros centros de Villamediana de Iregua y Logroño.Empecé la academia en Villamediana y hoy tenemos tres sedes: Alberite, Portillo y Valdegastea. Trabajamos apoyo escolar de Primaria, ESO y Bachillerato, preparación de la EBAU e inglés. Me interesa sobre todo que el alumno recupere la base —sobre todo en matemáticas, física y química— y que la familia sepa cómo va, no solo que “vaya a clase”.
Mi formación es un Grado en Ingeniería (Electrical and Electronics Engineering) en la Universidad de La Rioja, entre 2010 y 2016. Esa parte técnica marca cómo organizamos el trabajo: grupos de 4 o 5, valoración inicial y un plan por asignatura, no un grupo genérico de 12.
En el blog escribo de lo que vemos en el día a día: cómo elegir academia en Logroño, cómo organizar el curso en La Rioja y cómo atajar los problemas de matemáticas antes de que se acumulen.