Casi todos los alumnos que suspenden matemáticas estudian. El problema es que estudian matemáticas como si fuera historia: leyendo la teoría, subrayando y repasando los ejercicios ya corregidos. Eso genera una sensación de dominio que se desmonta en el examen, cuando aparece un problema que no habían visto antes. Este es el plan que usamos, repartido en siete días.
La idea de fondo
En matemáticas no se comprueba si sabes: se comprueba si sabes hacer. Un ejercicio que lees y entiendes no está aprendido. Solo está aprendido cuando lo resuelves con la hoja en blanco y sin mirar.
Día 1 — Saber exactamente qué entra
Antes de estudiar nada, tener la lista cerrada. No «el tema 4», sino los cuatro o cinco tipos de ejercicio concretos que pueden caer. Se saca de tres sitios: el índice del tema, los ejercicios que el profesor ha mandado en clase y los exámenes de otros años si los hay.
Al lado de cada tipo, un semáforo: verde si lo hago solo, ámbar si lo hago mirando, rojo si no sé empezar. Esa lista es el plan de la semana.
Día 2 — Rehacer los ejercicios de clase con la hoja en blanco
No leerlos: rehacerlos. Se tapa la solución, se hace, y después se compara. Los que salen a la primera se marcan y no se vuelven a tocar. Los que no salen se apuntan aparte.
Este día suele ser desagradable porque revela que la mitad de lo que «se sabía» no se sabía. Mejor descubrirlo el martes que el examen.
Día 3 — Atacar los rojos, con teoría
Ahora sí toca la teoría, pero solo la de los ejercicios que salieron mal. Es al revés de lo habitual: la teoría no se estudia «por si acaso», se estudia para desatascar un ejercicio concreto que ya has intentado.
Si un tipo de ejercicio sigue en rojo después de veinte minutos, esa es la duda que hay que preguntar al profesor al día siguiente. Anotada y concreta: «no sé por qué aquí se cambia el signo», no «no entiendo el tema 4».
Día 4 — Ejercicios nuevos, no los de clase
Aquí es donde se separa el que aprueba del que suspende. Hay que resolver problemas que no se han visto antes: del libro, de otro libro, de internet, de exámenes de otros cursos. Si solo practicas con los que ya conoces, estás memorizando la respuesta, no el método.
Diez ejercicios nuevos bien hechos valen más que cuarenta repetidos.
Día 5 — Simulacro cronometrado
Un examen entero, del tiempo real, sin apuntes, sin móvil y de una sentada. Es la única manera de saber si vas a llegar de tiempo y si te bloqueas cuando el reloj corre.
Después, corregir con severidad. Un signo mal puesto es un error, aunque «se entienda». El examen no entiende.
Día 6 — Solo los fallos del simulacro
Este día no se estudia nada nuevo. Se cogen los errores del simulacro y se clasifican en tres tipos, porque cada uno se corrige de forma distinta:
- Error de concepto: no sabías hacerlo. Se vuelve a la teoría y se hacen tres ejercicios de ese tipo.
- Error de cálculo: lo sabías y te equivocaste operando. Se corrige bajando el ritmo y escribiendo los pasos intermedios, no saltándolos.
- Error de lectura: resolviste otra cosa distinta de la que pedían. Se corrige subrayando qué pide el enunciado antes de empezar.
Casi todos los alumnos que «fallan por tonterías» tienen en realidad un patrón fijo de uno de estos tres, y no lo saben porque nunca han clasificado sus errores.
Día 7 — Repaso corto y a dormir
Media hora, no tres. Repasar la lista del día 1 comprobando que todo está en verde, revisar las fórmulas que hay que llevar de memoria y parar. Estudiar hasta tarde la víspera resta más de lo que suma: el rendimiento en un examen de matemáticas depende mucho de la cabeza descansada.
Material gratuito
Descarga el plan de 7 días en PDF
- La tabla de los siete días para imprimir y colgar.
- La hoja de semáforo por tipo de ejercicio.
- La plantilla de clasificación de errores del día 6.
¿Estudia pero sigue teniendo problemas con matemáticas? Podemos ayudarte a detectar qué está fallando.
Qué hacer si el plan no llega
Si al empezar el día 2 resulta que el problema no es el tema de este mes sino la base de cursos anteriores, ningún plan de siete días lo arregla. Es la situación más frecuente en 3º y 4º de ESO: el tema nuevo no se entiende porque falla el álgebra de 1º.
En ese caso hay que ir hacia atrás, y eso lleva semanas, no días. Lo explicamos en por qué se atascan las matemáticas en secundaria y es lo que trabajamos en las clases de matemáticas.
¿Le echamos un vistazo a por dónde falla?
Una evaluación inicial nos dice si el problema es de método, de base o de nervios en el examen. Cada uno se trabaja distinto.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos ejercicios hay que hacer para preparar un examen?
Depende del tema, pero como referencia: unos diez ejercicios nuevos por tipo de problema que pueda caer, de los cuales al menos la mitad no deben venir de la hoja de clase.
¿Sirve ver vídeos explicativos?
Para entender un concepto atascado, sí. Para preparar el examen, no sustituyen a resolver: ver a alguien resolver un problema produce sensación de dominio sin dominio real.
¿Y si me quedo en blanco en el examen?
Suele indicar que se practicó reconociendo ejercicios en lugar de resolviéndolos. El simulacro cronometrado del día 5 es justo el antídoto: entrena la situación, no solo el contenido.
¿Este plan sirve para Física y Química?
Sí, con un matiz: en Física y Química hay que añadir un repaso específico de unidades y formulación, que es donde se pierden más puntos. Lo tratamos en las clases de Física y Química.

